Estado pequeño, estado eficiente

El empleo público en el Perú experimenta un crecimiento consistente desde el 2004 hasta la actualidad. El gobierno nacional en los últimos catorce años pasó de S/. 33 mil millones en el 2005 a 67 mil millones en el 2017, es decir durante ese periodo creció en más del 200%. En promedio, el gasto corriente en los tres niveles de gobierno, involucra el 64% de presupuesto anual. Es decir, de cada 100 soles, 64 soles se van al pago de planillas.
El Poder Ejecutivo tiene 19 Ministerios, incluida la Presidencia del Consejo de Ministros. En conjunto el Poder Ejecutivo funciona con 429 instituciones entre ministerios y organismos adscritos. Por ejemplo, el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene poco más de 50 embajadas. A nivel de los gobiernos regionales tenemos 26 y dentro de ellos funcionan 192 direcciones o gerencias regionales. A ello hay que sumarle los 1892 gobiernos distritales y 28 organismos autónomos.
En el 2005 el gasto corriente en la región Cajamarca llegó a los S/. 460 millones para crecer en el 2017 en S/. 1,233 millones; Arequipa en ese mismo periodo incremento de S/. 464 a S/. 1,018 millones de soles; Huancavelica de S/. 171 a S/. 545 millones y en La Libertad de S/. 503 a S/. 1,187 millones.
Las cifras son elocuentes, hemos vuelto hacer un estado paquidérmico, ineficiente, hemos convertido al Estado en una fábrica generadora de empleo, ausente de meritocracia. Por cada profesional de la salud tenemos tres trabajadores administrativos. De ahí que, si bien es cierto, el empleo estatal se ha triplicado, la eficiencia de la salud, educación y seguridad sigue con los mismos resultados de ineficiencia y ausencia de calidad que se espera.
El gobierno peruano bien podría funcionar con doce (12) Ministerios. Por ejemplo, el Ministerio de Educación podría adsorber al Ministerio de Cultura; Comercio Exterior y Turismo absorber al Ministerio de la Producción; Ministerio de la Mujer fusionarse con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social y Ministerio de Salud absorber al Ministerio de Ambiente.
En el ámbito regional deberíamos pasar de 26 regiones a 10. Está demostrado en 17 años que el proceso de descentralización y desconcentración es un fracaso. Cajamarca por extensión y población lideraría la macro región conformada por San Martín y Amazonas.
Con la creación de diez (10) regiones, el siguiente paso debería crearse en cada región: (i) una Superintendencia regional de administración tributaria, (ii) una superintendencia de administración laboral, y (iii) Una Contraloría Regional. Esto implicaría tener fuerte presencia estatal en tres ámbitos que resultan medular para mejorar la recaudación, el empleo formal y el control estatal. La SUNAT, el Ministerio de Trabajo y la Contraloría General de la República se reduciría a Lima Metropolitana y la Provincia Constitucional del Callao.
Los Ministerios de Defensa y del Interior deberán tener facultades extraordinarias temporales en zonas de alta presencia del narcotráfico, minería ilegal, tala de árboles, trata de personas y contrabando. En el plano de la intermediación financiera, debemos liberalizar el marco normativo para crear incentivos y atraer empresas del sector creando competencia para el abaratamiento del crédito y mejorar la rentabilidad del ahorro público. De otro lado, es una verdad de Perogrullo que la política de inafectaciones y exoneraciones tributarias no ha favorecido a los objetivos que justificaron su creación.
Tener una Superintendencia Regional de Administración Tributaria tiene como objetivo que lo recaudado en las regiones se quede en cada una de ellas, que los recursos se destinen a obras de impacto regional, acabando así con la peregrinación anual de gobernadores y alcaldes a los Ministerios persiguiendo recursos concentrados en las cuentas del Ministerio de Economía y Finanzas cuando deberían estar invertidos en infraestructura y servicios que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.

Fuente: Diario El Cumbe



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