¿Cómo funciona y se ejerce el poder en el Perú?

Por Mg. Osias Ramírez Gamarra
Congresista de la República

El poder en el Perú se empieza a trabajar desde el colegio, transita en la universidad, se traslada a las empresas de los grupos económicos de poder que luego designa a quienes gobernarán el país en los años que ellos estimen conveniente. Se admiten algunas concesiones para simular el ejercicio del poder, concesiones que acallen alguna vez voces disidentes, pero hay espacio donde no hay la mínima posibilidad de cambiar: por ejemplo comisiones bancarias, ingresos de nuevos competidores emergentes, concesiones públicas excesivamente lucrativas o nuevos líderes para una verdadera transformación. Es en las universidades en donde estos personajes de esta comedia montada van encontrando o se les asigna el rol de que deben asumir. Unos elegirán ser políticos, otros optarán por ir a la gran empresa como ejecutivos, funcionarios o abogados, los menos talentosos para los negocios, ayudados por los altos ejecutivos ingresarán a los medios de comunicación para fungir de «líderes de opinión o periodistas», después tenemos a los lobbistas, generalmente son ex funcionarios del gobierno que se fue, estos durante su periodo fueron serviles, jamás dijeron no, ahora desempleados se dedican a vender información o relaciones sociales o gubernamentales, por último tenemos a los titiriteros, esos que nunca aparecen, que no dan la cara pero que saben que ordenan y sus directivas se cumplen si o si. Los titiriteros son los que gobiernan el país desde un celular en algún lugar del mundo.

La cosa funciona así. Se empieza identificando el nuevo negocio o el que se quiere continuar, luego se identifica a las personas que cada cinco años serán sus asalariados, o sea el que fungirá de Jefe de Estado y que llevará el título de Presidente Constitucional de la República. A este se le hará sentir importante, se le rendirá honores, reconocimientos y se le asegurará impunidad, al menos hasta que les sea útil. Pronto ganará su elección y se le «otorgará el poder», aquí los titiriteros imponen al fantoche Presidente Constitucional de la República a sus funcionarios o ejecutivos de propiedad que ahora asumirán otro rol: ser Ministros de Estado o funcionarios con poder de decisión en el nuevo gobierno. Estos llevarán la lista de negocios que deben seguir, los que deben iniciarse, las condiciones que deberán asegurar la rentabilidad y sobre todo la identificación de todos los competidores o profesionales que no podrán ser parte de la gestión gubernamental ni de los negocios.

Pero resulta que muchos negocios, por no decir todos, contienen situaciones desventajosas para los intereses del país; entonces aquí ingresan los menos talentosos en los negocios, los que harán el trabajo sucio, los que fungirán de «líderes de opinión o de periodista». Estos se encargan de alinear los intereses de sus jefes con la opinión pública, estos trabajan de la mano con los lobbistas y encuestadores. Para lograr este alineamiento, vale todo: difamar, injuriar y calumniar al que se oponga. Los «líderes de opinión o periodistas» tienen la función de dinamitar las honras de los opositores, aquí la cosa funciona de maravilla, pues ante cualquier defensa del difamado, calumniado o injuriado siempre estará el recurso de: «amenaza a la libertad de expresión» «la libertad de prensa» o la «censura a la prensa independiente». Aquí se juega en pared con una parte del Poder Judicial y Ministerio Público permisivo, trémulo y muchas veces ideológizado y lo que es peor falto o carente de predictibilidad. El «incentivo» aquí es la «comisión», o la consultoría, el asesoramiento o la Media Training, eufemismos con el que ahora camuflan la coima. En esta parte conviene decir que en el país sí existe un sector de prensa independiente, objetiva y cojonuda que denuncia y deja de lado el «falso espíritu de cuerpo».
Este círculo vicioso se repite desde hace más de 17 años, estos se han enquistado en todo el aparato estatal, se niegan a salir y defienden con todo y contra todos sus espacios de poder.

Quien amenace su núcleo, su espacio o cuota de poder será destruido, así de simple y para ello utilizarán todo su poder: político, económico, mediático, judicial y punitivo. El mensaje es claro: «con nosotros no te metas» te dicen, somos los elegidos, los que mandamos, nos debes obediencia y respeto, ni lo pienses, lejos de nosotros todo es ilusión concluyen. Nadie que no este en su círculo ingresa al poder, si por accidente ocurriese esto, primero lo discriminan, lo denigran, intentan matar su honra o el de su familia, si no hay nada oscuro en su vida lo inventan, si el «advenedizo» resiste la arremetida conserva intacta la cabeza, entonces lo captan, lo capturan con la amenaza de refundirlo en el ostracismo absoluto.

Mientras tanto, nosotros los mortales debemos asistir al gran teatro del mundo cada cinco años, total la función debe continuar. Así funciona y se ejerce el poder en el Perú, muchos lo saben, pero lo callan, es políticamente incorrecto dicen. No todo está perdido, debemos seguir dando batallas aún cuando nos digan que es difícil arar sobre las rocas.



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